{"id":25952086,"date":"2024-11-06T03:17:28","date_gmt":"2024-11-06T03:17:28","guid":{"rendered":"https:\/\/devsite.christianinternational.com\/es\/?page_id=25952086"},"modified":"2024-11-06T03:18:44","modified_gmt":"2024-11-06T03:18:44","slug":"nuestra-declaracion-de-fe","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/nuestra-declaracion-de-fe\/","title":{"rendered":"Nuestra Declaracion De Fe"},"content":{"rendered":"[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb da_is_popup=\u00bboff\u00bb da_exit_intent=\u00bboff\u00bb da_has_close=\u00bbon\u00bb da_alt_close=\u00bboff\u00bb da_dark_close=\u00bboff\u00bb da_not_modal=\u00bbon\u00bb da_is_singular=\u00bboff\u00bb da_with_loader=\u00bboff\u00bb da_has_shadow=\u00bbon\u00bb da_disable_devices=\u00bboff|off|off\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<h2>Nuestros Principios B\u00edblicos<\/h2>\n<!-- \/wp:post-content -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Escrituras<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que las Escrituras son la palabra inspirada e incorruptible de Dios. Son la revelaci\u00f3n de Dios al hombre, la regla infalible de fe y conducta.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[II Tim. 3:16; I Pedro 2:2]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>La naturaleza de Dios<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos en un solo Dios, eterno y autoexistente, autorrevelado y manifestado al hombre como Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Creemos que Jesucristo es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, habiendo sido concebido por el Esp\u00edritu Santo y nacido de la virgen Mar\u00eda. Creemos que Jesucristo muri\u00f3 en la cruz y derram\u00f3 Su sangre como sacrificio por nuestros pecados; resucit\u00f3 corporalmente de entre los muertos, ascendi\u00f3 al cielo y est\u00e1 sentado a la diestra de la Majestad en las Alturas.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\nCreemos en la segunda venida personal y literal de nuestro Se\u00f1or Jesucristo para juzgar tanto a los vivos como a los muertos. Creemos en el ministerio del Esp\u00edritu Santo para glorificar a Cristo, convencer a los hombres de pecado, justicia y juicio, y dar poder al creyente.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n[Deut. 6:4; Mc. 12:29; Is. 43:10-11; Mt. 28:19] [Jn. 1:1,14; Mt. 1:18; Lc. 1:26-27; Lc. 2:7; I Tim. 2:5] [I Ped. 2:24; Heb. 9:11-14; I Cor. 15:3-8; Hch. 2:32-36; Heb. 10:12] [I Tes. 4:16; Heb. 9:27; I Cor. 15:51-52; Ap. 20:11-15; Hch. 24:15] [Jn. 15:26; Jn. 16:8, 14; Hch. 1:8]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>La relaci\u00f3n de Dios con el hombre<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que el hombre fue creado a imagen de Dios, pero cay\u00f3 en el pecado. Creemos que el hombre s\u00f3lo puede ser justificado por la gracia mediante la fe personal en el Se\u00f1or Jesucristo. Creemos que el bautismo en agua nos identifica con la muerte y sepultura de Cristo, y que debemos levantarnos para caminar en una vida nueva. Creemos en la resurrecci\u00f3n corporal de todos los muertos. Creemos en la bendici\u00f3n eterna para el creyente, con juicio y castigo eterno para el incr\u00e9dulo.\n\n[Gen. 1:26-31; Gen. 3:1-7; Rom. 5:12-21] [Ef. 4:11-12; Rom. 3:24-28] [Rom. 6:3-9; I Ped. 3:21] [Hch. 24:15; I Cor. 15:35-44; Ap. 20:11-15] [Mat. 7:21-23; Ap. 20:11-15; Jn. 5:29].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>La Iglesia<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\nCreemos que la verdadera Iglesia est\u00e1 compuesta por aquellas personas que, mediante la fe de salvaci\u00f3n en Jesucristo, han sido regeneradas por el Esp\u00edritu Santo. Creemos que Cristo quiere que los miembros de su Iglesia lleven el Evangelio a todo el mundo. Creemos que la Iglesia de Jesucristo es el instrumento de Dios para establecer y extender el Reino de Dios hasta la venida literal de Cristo para reinar sobre toda la tierra. Creemos que la Iglesia es algo m\u00e1s que un edificio o una reuni\u00f3n de personas. Es un cuerpo, que vive en relaci\u00f3n y armon\u00eda bajo la direcci\u00f3n de la cabeza, Jesucristo. Creemos que en todos los asuntos concernientes al Cuerpo de Cristo, en su direcci\u00f3n, disciplina, ministerio y funcionamiento, la gu\u00eda e instrucci\u00f3n espec\u00edfica, la revelaci\u00f3n y el discernimiento de la verdad de la falsedad, est\u00e1n disponibles por la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, quien nos capacita para conocer las cosas espirituales por el Esp\u00edritu.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[I Ped. 2:4-5; Ef. 2:19-22.] [Mat. 28:18-20; Hch. 1:8] [Ap. 11:15] [I Cor. 6:15; II Cor. 1:1; Rom. 16:5; I Ped. 2:4-5; Ef. 2:19-22; I Cor. 12:12-31; Rom. 12:4-5; Ef. 4:11-16]. [Hechos 13:1-3; I Tim. 1:18; Rom. 8:14; I Tim. 5:22; Juan 16:13-15; I Cor. 5:3].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>El Esp\u00edritu Santo<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 obrando hoy en la iglesia a trav\u00e9s de sus dones, frutos y ministros ungidos. Creemos que los dones del Esp\u00edritu Santo son dados a cada creyente y necesitan ser activados y ejercitados para cumplir su prop\u00f3sito divino de bendecir al Cuerpo de Cristo. Creemos en el bautismo del Esp\u00edritu Santo en el que el Esp\u00edritu es enviado para regalar a cada creyente con su propia oraci\u00f3n privada \/ lenguaje de alabanza utilizado para edificarse a s\u00ed mismos, y que tal bautismo capacita al creyente para ser eficaz para Cristo. Creemos en la sanidad divina del cuerpo como parte de la obra expiatoria de Jesucristo. Esta sanidad puede ser recibida y ministrada a otros por varios dones.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[Hch. 2:39; Rom. 12:6-8; I Cor. 12:1-11; G\u00e1l. 5:22-23; Ef. 4:11; I Cor. 12:28.] [Hch. 2:39; II Tim. 1:6.] [Hch. 1:8; Hch. 2:39; I Cor. 14:2; Jud. 20; I Cor. 14:18; Hch. 19:1-6.] [I Cor. 12:8-10; Mat. 8:16-17; I Ped. 2:24].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Los ministerios de Cristo<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos en la plena funci\u00f3n del ministerio qu\u00edntuple que fue dado para perfeccionar y equipar a los santos para que puedan entrar en la obra de su ministerio, edificando as\u00ed todo el Cuerpo de Cristo. Creemos en los ministerios actuales de los ap\u00f3stoles y profetas, que Cristo ha establecido en la iglesia como ministerios fundacionales y de revelaci\u00f3n. Creemos que estos dos ministerios ser\u00e1n restaurados para funcionar con pleno poder y autoridad antes de la segunda venida literal de Cristo.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[Ef. 4:11-16; I Cor. 12:28] [Ef. 2:20; Hch. 3:21].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Disciplina<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\nCreemos en la disciplina eclesi\u00e1stica administrada dentro del grupo relacional en un esp\u00edritu de mansedumbre y confidencialidad. El prop\u00f3sito de tal disciplina es la restauraci\u00f3n de la persona sujeta a la disciplina y\/o la purificaci\u00f3n del grupo relacional. Los pasos de la disciplina son la confrontaci\u00f3n privada individual, la confrontaci\u00f3n privada con testigos y, finalmente, la exposici\u00f3n al grupo relacional para el juicio que conduce a la restauraci\u00f3n o a la separaci\u00f3n.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[Mat. 18:15-20; Gal. 6:1; Rom. 16:17; II Jn. 9-11; I Cor. 5; II Cor. 2:6-8; I Tim. 5:20]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Membres\u00eda de la iglesia local<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nLa Iglesia, por su propia composici\u00f3n, es una organizaci\u00f3n de miembros. La iglesia local es la manifestaci\u00f3n dentro de nuestra sociedad de La Iglesia. Cada iglesia local existe para un prop\u00f3sito expreso en el plan de Dios. Los miembros individuales del Cuerpo de Cristo desear\u00e1n asociarse a nuestra congregaci\u00f3n como miembros. Todos los creyentes son miembros de La Iglesia. El Se\u00f1or llamar\u00e1 a algunos individuos como miembros de una congregaci\u00f3n local. Como miembros de esta congregaci\u00f3n local son entregados al cuidado y supervisi\u00f3n del liderazgo que debe dar cuenta a Dios por sus almas. El equipo de ancianos de la congregaci\u00f3n local tendr\u00e1 el derecho de determinar qui\u00e9n puede asistir a las reuniones y funciones de la iglesia. Esta iglesia es propiedad del Se\u00f1or Jesucristo, quien ha confiado el cuidado del reba\u00f1o al liderazgo que \u00c9l ha levantado aqu\u00ed. No es un lugar de alojamiento p\u00fablico, ni es una instituci\u00f3n p\u00fablica, y su propiedad no es un lugar p\u00fablico sino que es, m\u00e1s bien, propiedad privada que pertenece a esta iglesia.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[Hechos 20:28-31; II Pedro 2:1-3; I Tim. 1:20; 6:5; I Cor. 5:1-13; II Tes. 3:6-15; II Jn. 9-11; II Ti. 3:1-5; Tito 3:10-11; Rom. 16:17].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Arrepentimiento<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nEl arrepentimiento es un don de Dios. Simplemente no es cierto que una persona pueda arrepentirse en cualquier momento. El arrepentimiento depende de la acci\u00f3n de convicci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la vida de los pecadores y de los creyentes. La convicci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que a menudo acompa\u00f1a a la predicaci\u00f3n del Evangelio de Jesucristo, dar\u00e1 lugar a la revelaci\u00f3n de la pecaminosidad de uno mismo que debe conducir a la tristeza de Dios. El remordimiento, o tristeza mundana, es un sentimiento de profundo pesar, de falta de esperanza, o incluso de desesperaci\u00f3n. No conduce a un cambio constructivo. Por otro lado, la tristeza divina, que a veces puede confundirse con la tristeza mundana, produce arrepentimiento que nos hace apartarnos del pecado y del ego\u00edsmo y recibir fe para el cambio. La tristeza mundana es destructiva, pero el arrepentimiento da vida. El arrepentimiento cambia la forma en que sentimos y actuamos con respecto al pecado, a nosotros mismos y a Dios. El arrepentimiento es un cambio total de coraz\u00f3n, mente, actitud, emociones, voluntad, acci\u00f3n y estilo de vida que fluye de la agitaci\u00f3n y la tristeza de la convicci\u00f3n de pecado del Esp\u00edritu Santo.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[II Cor. 7:10; Sal. 51; Hch. 11:18; II Tim. 2:25; Gen. 6:3; Rom. 1:18-32; Mat. 9:12-13]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Mediaci\u00f3n<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que como miembros del mismo cuerpo de Cristo, bautizados por un solo esp\u00edritu en un solo cuerpo, debemos esforzarnos por mantener la unidad del Esp\u00edritu en el v\u00ednculo de la paz y que no debemos entablar un juicio contra otro individuo o ministerio cristiano a menos que se hayan cumplido todos los principios b\u00edblicos mediante esfuerzos de mediaci\u00f3n. Creemos que todas estas disputas deben resolverse dentro del Cuerpo de Cristo sin llevarlas ante los incr\u00e9dulos para su juicio.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[I Cor. 6:1-8; Ef. 4:3-6]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Profec\u00eda<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que Dios habla hoy. Creemos que escuchar a Dios, tanto individualmente como miembros y corporativamente como iglesia y asociaci\u00f3n de iglesias, a trav\u00e9s de la profec\u00eda o cualquier otro medio b\u00edblico elegido por Dios para comunicarse, es esencial para nuestra fe y caminar con Dios. La profec\u00eda y la expresi\u00f3n prof\u00e9tica son s\u00f3lo un m\u00e9todo para discernir la voluntad y la direcci\u00f3n de Dios y se reconoce que ninguno de los m\u00e9todos o canales de la profec\u00eda ser\u00e1 siempre 100 por ciento exacto y las acciones no deben tomarse s\u00f3lo sobre la base de palabras prof\u00e9ticas sin otra confirmaci\u00f3n. Creemos que el presbiterio prof\u00e9tico sirve al prop\u00f3sito en el Cuerpo de Cristo de activar, establecer, liberar, comisionar y ordenar dones a su oficio, funci\u00f3n y lugar de relaci\u00f3n y\/o liderazgo.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[I Cor. 14:3, Ef. 4:11; Ef. 2:20; I Tim. 4:14; Hch. 13:1-3; Tito 1:5; Rom. 12:6; I Ped. 4:10; I Cor. 14:39; I Cor. 14:1; I Tes. 5:19-21; I Tim. 5:22; II Tim. 1:6]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Ordenanzas<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos en dos ordenanzas primarias del Nuevo Testamento: Bautismo por inmersi\u00f3n y La Cena del Se\u00f1or. Sin embargo, no creemos que la administraci\u00f3n de tales ordenanzas est\u00e9 limitada a ministros ordenados o licenciados. Creemos en el sacerdocio de los creyentes.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nLa ordenaci\u00f3n y licencia en esta iglesia es una separaci\u00f3n y reconocimiento de un don espec\u00edfico de Dios. Creemos que Dios llama a los hombres a ministerios espec\u00edficos como ap\u00f3stoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Dios llama y el hombre s\u00f3lo puede reconocer el llamado y aceptarlo. La ordenaci\u00f3n se basa en el reconocimiento de los dones de Dios. Los individuos llamados a un oficio espec\u00edfico por Dios, y ordenados o licenciados por esta iglesia, tendr\u00e1n derecho a participar en las funciones sacramentales y ordinales tradicionales de la iglesia, tales como matrimonios, funerales, bautismos y similares. Tambi\u00e9n se esperar\u00e1 de ellos que funcionen en los dones espirituales de su oficio y que demuestren la realidad de su llamamiento.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nEsta iglesia es una iglesia protestante no sacramental. Rechazamos la eficacia del ritual y el concepto de una clase sacerdotal separada. Reconocemos el sacerdocio de los creyentes y el ministerio de servicio del ap\u00f3stol, profeta, evangelista, pastor y maestro con el gobierno de los ancianos. Como tal, reconocemos que aquellos llamados a esos oficios funcionar\u00e1n de manera de guiar con el ejemplo en la oraci\u00f3n, la adoraci\u00f3n, la ense\u00f1anza, la imposici\u00f3n de manos y la profec\u00eda y que tales acciones de parte de aquellos ordenados y licenciados por esta iglesia son equivalentes a la funci\u00f3n sacramental del sacerdocio en las iglesias sacramentales tradicionales.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Beneficencia<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que las Escrituras son claras respecto a la ayuda a los necesitados. Se nos ordena hacer el bien a todas las personas que tengamos oportunidad, con especial \u00e9nfasis en el cuidado de los que profesan ser hermanos cristianos, especialmente los de nuestra propia comunidad de creyentes. Se nos ordena ser generosos y estar dispuestos a compartir, acumulando tesoros para nosotros mismos en la era venidera mediante nuestra bondad y generosidad en esta vida. Esto es v\u00e1lido tanto para la Iglesia como organizaci\u00f3n como para cada uno de sus miembros. Por lo tanto, de acuerdo con los mandamientos b\u00edblicos, como aspecto fundamental de la pr\u00e1ctica de nuestra fe, compartiremos nuestros bienes materiales con los necesitados y les atenderemos en la medida de nuestras posibilidades, sea cual sea la necesidad.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[Prov. 25:21; Is. 58:10; Gal. 6:10; 1 Tim. 6:18-19; Heb. 13:16]\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Iglesia y Estado<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nDios ha confiado a la Iglesia la solemne responsabilidad b\u00edblica de ser la conciencia de la sociedad, la cultura y el gobierno. Como tal, la Iglesia tiene el deber ante Dios de hablar de las cuestiones que surgen y se relacionan con la sociedad, la cultura y el gobierno. Espec\u00edficamente, la iglesia, en la tradici\u00f3n de los profetas, debe pedir cuentas al gobierno ante Dios por las acciones tomadas por el gobierno con vistas a mantener al gobierno en su papel y relaci\u00f3n apropiados como administrador bajo Dios de los recursos de la naci\u00f3n. La Iglesia tiene el mandato divino de practicar su religi\u00f3n tal y como Dios le ha dictado. La tierra y su plenitud pertenecen al Se\u00f1or. La iglesia es la esposa de Cristo comprada con sangre, de la cual Jes\u00fas es la cabeza, El Se\u00f1or es el \u00fanico due\u00f1o. Como tal, rechazamos categ\u00f3ricamente todas y cada una de las pretensiones del Estado a la supremac\u00eda o soberan\u00eda sobre la Iglesia. Cuando los gobiernos terrenales abandonan su esfera de responsabilidad ordenada por Dios y tratan de restringir, obstaculizar o limitar la obediencia de la iglesia a Cristo en todas las \u00e1reas de la vida, entonces la iglesia debe obedecer y obedecer\u00e1 a Dios antes que al hombre y tambi\u00e9n debe confrontar al gobierno con su error y llamarlo de vuelta a su lugar apropiado bajo Dios.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[I Reyes 18:18; II Cr. 15:1-4; Mt. 5:13-14; Hch. 12:23; I Sam. 15:14-35] [\u00c9xodo 8, 9, 10; Daniel 3, 6; Hch. 4:19; 5:29].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Consejer\u00eda (Discipulado)<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos que las Escrituras definen claramente que los miembros de una congregaci\u00f3n pueden buscar consejo, consulta, direcci\u00f3n, prop\u00f3sito, resoluci\u00f3n y orientaci\u00f3n de entre los pastores, ancianos, hombres y mujeres maduros y los dones ministeriales qu\u00edntuples dentro del Cuerpo de Cristo. Creemos adem\u00e1s que la consulta y la instrucci\u00f3n son aplicables por las escrituras a trav\u00e9s de sesiones, una compa\u00f1\u00eda de personas en estrecha deliberaci\u00f3n reunidas, para poner un fundamento, establecer y dar sabio consejo. Esto tambi\u00e9n proporciona seguridad, defensa, rescate y libertad de los problemas. El cuidado personal de los santos es la santificaci\u00f3n de toda la persona, cuerpo, alma y esp\u00edritu, a trav\u00e9s del amor que fluye de la fe, la paciencia y la esperanza, y el poder redentor de la cruz de Cristo, la sangre expiatoria de Jes\u00fas, la transformaci\u00f3n del alma a trav\u00e9s de la palabra de Dios, la negaci\u00f3n de la vieja naturaleza, la salvaci\u00f3n por gracia y no por obras, y la promesa de la resurrecci\u00f3n, son los mecanismos de trabajo eficaces que caracterizan el ministerio de cuidado pastoral. Este ministerio es fundamental para la pr\u00e1ctica de nuestra fe.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\n[I Reyes 1:12; Prov. 27:9; Prov. 11:14; Sal. 55:13-14] [Sal. 55:13-14; Prov. 1:11-14; Prov. 12:15] [I Tes. 3:13; 5:23] [Rom. 3:25; Lc. 9:23] [Ef. 2:13-16; I P. 1:18-19] [Rom. 12:1-2] [G\u00e1l. 2:20, 5:24; I P. 1:13-15] [Ef. 2:1-8] [Jn. 3:16, 10:25-26].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Liberaci\u00f3n<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nLa necesidad de liberaci\u00f3n se manifiesta por la incapacidad de liberarse de una esclavitud: por ejemplo, mental, emocional, f\u00edsica o espiritual normalmente asociada con la actividad demon\u00edaca. Es el deseo de Dios traer liberaci\u00f3n a Su pueblo. Se nos ha concedido la autoridad, en el nombre de Jes\u00fas, de traer liberaci\u00f3n a otros. Debemos entender que nuestra guerra es con las fuerzas del mal, nuestra arma es la palabra de Dios, nuestra autoridad y poder es de Jes\u00fas mismo, y que el campo de batalla est\u00e1 en los reinos espirituales.\n\n[Job 5:19, Salmos 91:3, II Timoteo 4:13; Hebreos 2:15; II Pedro 2:9] [Mc 16:17, Jn 14:12; I Cor. 12:8-11] [Ef. 6:12] [Mc 16:17, Hch 1:8] [Ef. 6:10-18, II Cor. 10:3-5, Rom. 8:9, Gal. 5:22-23].\n\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:heading {\"level\":3} -->\n<h3>Familia<\/h3>\n<!-- \/wp:heading -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n\nCreemos en la creaci\u00f3n y en Dios como Creador. Creemos que Dios cre\u00f3 al hombre y que los cre\u00f3 hombre y mujer. Como tales, los cre\u00f3 diferentes para complementarse y completarse mutuamente. Dios instituy\u00f3 el matrimonio mon\u00f3gamo entre var\u00f3n y mujer como fundamento de la familia, estructura b\u00e1sica de la sociedad humana.\n\n<!-- \/wp:paragraph -->[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestros Principios B\u00edblicos Escrituras Creemos que las Escrituras son la palabra inspirada e incorruptible de Dios. Son la revelaci\u00f3n de Dios al hombre, la regla infalible de fe y conducta. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"dipi_cpt_category":[],"class_list":["post-25952086","page","type-page","status-publish","hentry"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/25952086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25952086"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/25952086\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25952107,"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/25952086\/revisions\/25952107"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25952086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"dipi_cpt_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/christianinternational.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/dipi_cpt_category?post=25952086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}